AlejandríaEl poder de lo natural

¡Bienvenidos! Ese grito sonoro y entusiasta que expresaba doña Procesa Delgado, la más animada colaboradora de los colonos, quien encontró su vocación y devoción al abrir aquella escuelita para que los hijos de los trabajadores pudieran recibir algunos conocimientos rudimentarios, mientras con pala y machete desmontaban y demarcaban aquella selva que ahogaba el parque principal. Así nace el municipio de Alejandría, en medio de esfuerzo y trabajo, de gritos cargados de energía y de regaños llenos de amor, en una selva exótica que hasta el mismos presidente Reyes se sorprendió cuando como municipio se erigió.